Redacción Ciudad Diagonal
Un acalorado intercambio se produjo en el Senado entre la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, y el exgobernador chaqueño, Jorge Capitanich. Durante la sesión, Bullrich lanzó acusaciones sobre un proceso que involucra irregularidades en la adjudicación de tierras fiscales, lo que generó un fuerte cruce de palabras, llegando incluso a gritos, según informaron medios como Ambito y Perfil.
Capitanich no tardó en responder, desestimando las acusaciones y denunciando lo que calificó como «operaciones políticas, de prensa y judiciales» en su contra. Este conflicto puso de relieve la tensión que atraviesa el recinto legislativo, donde las alianzas políticas están cada vez más frágiles, como enfatiza Ambito en su análisis de la situación actual del Senado.
Además, se observa que Bullrich enfrenta el desafío de mantener un bloque cohesionado, ya que algunos de sus aliados han comenzado a mostrar signos de ruptura. La situación es particularmente crítica para la jefa de La Libertad Avanza, quien necesita reunir apoyo para avanzar en reformas clave, como las que propondrían cambios en la Carta Orgánica del Banco Central.
El episodio también se vio complementado por la polémica actitud de Bullrich hacia la insignia wiphala, símbolo de resistencia para muchos pueblos originarios. Este gesto generó reacciones negativas y tensiones adicionales en un contexto político ya conflictivo. Según La Izquierda Diario, esta provocación refleja un desprecio hacia la identidad indígena y un vínculo problemático con las tierras.
Los conflictos dentro del Senado no solo reflejan disputas personales, sino que también ponen de manifiesto los retos más amplios que enfrenta el Gobierno en términos de gestión y cohesión política. La falta de una respuesta concertada ante estas tensiones podría tener repercusiones más amplias en la agenda pública.
Fuente: Radar nacional – principales medios.























