Redacción Ciudad Diagonal
El reciente triunfo de Las Leonas en el Mundial de Hockey ha generado gran repercusión en la opinión pública nacional. Este éxito, sin embargo, no es solo el resultado de un rendimiento sobresaliente en la cancha, sino también de un sólido proyecto de trabajo liderado por Fernando Ferrara. Este enfoque integrador combinó la experiencia de jugadoras consagradas como María José Granatto, Eugenia Trinchinetti y Agustina Gorzelany, con el talento de jóvenes emergentes como Juana Castellaro Morello y Brisa Bruggeser.
El equipo llegó a la competencia con un alto nivel de confianza, aspirando a lograr su tercer título mundial, tras haberlo conseguido previamente en Perth 2002 y Rosario 2010. Desde el inicio del torneo, Las Leonas mostraron una defensa impenetrable, que se apoyó en una acertada estrategia de desdoblamientos, bloqueos y rotaciones, lo que les permitió generar un juego sólido en el mediocampo y potenciar sus ataques ofensivos.
A lo largo del Mundial, el equipo hizo hincapié en el control de la bocha y en una gestión eficaz del juego, minimizando las infracciones en su área. Esto les permitió crear numerosas jugadas ofensivas, basadas en circuitos de pases elaborados y en asociaciones verticales. Su sólida convicción y mentalidad ganadora fueron cruciales, incluso en momentos críticos durante la final.
En el partido decisivo, Las Leonas neutralizaron las características de juego de sus oponentes y mantuvieron el dominio del balón, logrando una victoria frente a Países Bajos, su histórico rival, en su propio país. Este triunfo reafirma no solo su excelencia en el hockey mundial, sino también el potencial de su equipo y la importancia de trabajar en conjunto.
De este modo, el éxito de Las Leonas representa un triunfo del proyecto que las sostiene, centrado en la confianza mutua y la esencia del hockey que las define como potencia en el deporte desde hace más de 25 años.
Fuente: Periodismo UNLP – Noticias.

















