Redacción Ciudad Diagonal
El 1° de septiembre de 2022 quedó marcado en la memoria colectiva con imágenes de un ataque a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Este hecho, calificado como un atentado contra su vida y un atentado a la democracia, evidenció la escalada de discursos de odio y violencia política que se venía gestando. Hace cuatro años, la situación se ha tornado preocupante y refleja una compleja realidad en la que la violencia y la estigmatización han tomado protagonismo.
La violencia política no se reduce a situaciones extremas, sino que empieza con el uso de palabras que deshumanizan y construyen al otro como enemigo. En este contexto, la cuestión de género juega un papel central. La violencia se intensifica cuando se trata de mujeres que ocupan espacios de poder, como lo demuestra el juicio contra Fernández de Kirchner en la causa «Vialidad», que la mantiene bajo prisión domiciliaria, generando un debate sobre las garantías en el sistema de justicia.
Además, la situación es parte de un contexto más amplio donde se profundizan políticas económicas que apuntan al ajuste, a la reducción del Estado y a un retroceso de derechos. Esta dinámica tiene un impacto discriminatorio en la sociedad, afectando desproporcionadamente a mujeres, diversidades y trabajadores de la economía popular, quienes son los que más sufren las consecuencias de un desfinanciamiento en políticas de igualdad y cuidado.
Las nuevas narrativas políticas han logrado presentar al Estado como un problema, redefiniendo los derechos como privilegios. Este fenómeno no es menor, ya que pone en discusión no solo políticas económicas, sino también la esencia de un proyecto social que busca garantizar igualdad y derechos para todos.
Por ello, analizar la situación de Fernández de Kirchner implica reflexionar sobre el tipo de justicia, Estado y sociedad que deseamos construir. La violencia política, alimentada por una retórica de odio, invita a la comunidad a actuar y a fortalecer la democracia, asegurando que ninguna voz, cuerpo y derechos colectivos sean silenciados.
Fuente: Periodismo UNLP – Noticias.

















