Redacción Ciudad Diagonal
En una triste jornada para el deporte nacional, Antonio Ubaldo Rattín falleció hoy a los 89 años, dejando atrás un legado eterno como uno de los grandes capitanes de la historia del fútbol argentino. Su figura se destaca no solo por su liderazgo en la cancha, sino también por su carisma y sentido de pertenencia tanto en Boca Juniors como en la Selección Argentina.
Rattín, un emblema del balompié argentino, fue el capitán de la Argentina en el Mundial de Inglaterra 1966, donde protagonizó un episodio que pasará a la historia. Tras ser expulsado en cuartos de final contra el equipo anfitrión, Rattín se negó a abandonar el campo y exigió un traductor, sentándose en la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II, un gesto que sorprendió al mundo y dejó huella en la FIFA, que instauró las tarjetas amarillas y rojas posteriormente.
Más allá de ese recordado momento, su legado va mucho más allá de una anécdota. Rattín simbolizó el compromiso absoluto que implica vestir la camiseta nacional, siendo un líder que alentaba a sus compañeros con el ejemplo y el sacrificio. Su carácter forte y determinación lo convirtieron en un referente inolvidable del fútbol argentino.
Con su partida, se despide un ícono que defendió los colores albicelestes con orgullo y pasión, representando a un país que lo recordó y admiró en cada partido. La historia de Antonio Rattín permanecerá viva en cada rincón del corazón de los futboleros, recordando que jugar para la Argentina es un honor que siempre se lleva con dignidad.
Su influencia y carácter resonarán eternamente en la Asociación del Fútbol Argentino y en todos aquellos que comprenden el verdadero sentido de representar a una nación.
Fuente: AFA – Noticias.




















