El Senado de la Nación aprobó con 42 votos a favor y 21 en contra la reforma de la Ley de Salud Mental, que ahora pasa a la Cámara de Diputados para su tratamiento. Esta modificación, que busca actualizar la normativa vigente desde 2010, introduce cambios significativos en internaciones involuntarias, tratamiento de consumos problemáticos y la organización de servicios de atención.
Uno de los aspectos más destacados es el nuevo enfoque para las internaciones involuntarias, que ya no requerirán un ‘riesgo cierto e inminente’, sino un ‘riesgo grave de daño’ para la persona o terceros. Además, se establece que las internaciones voluntarias deben ser comunicadas a la Justicia, que podrá solicitar informes y peritajes.
La reforma también incluye la prohibición de los manicomios y promueve tratamientos ambulatorios y comunitarios. Un cambio notable es la incorporación de la ludopatía como una adicción y la posibilidad de realizar teleconsultas con psiquiatras.
Un punto discutido en el debate fue quién autorizará las internaciones, siendo necesario un médico —preferentemente psiquiatra— y la firma de un profesional en salud mental para los casos de internación. Asimismo, se asegura que las personas tengan derecho a establecer directivas anticipadas sobre su salud mental.
Esta aprobación se dio en el marco de una extensa sesión, que también incluyó la discusión sobre otros temas relevantes como el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes y normativas para el mercado de carbono.



















