Cada 28 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Animación, una fecha que resalta la rica historia de este arte a nivel global y, en particular, el papel destacado de Argentina desde sus orígenes. Esta celebración, instaurada en 2002 por la Asociación Internacional de Films de Animación (ASIFA), recuerda el primer espectáculo público del teatro óptico creado por Charles-Émile Reynaud, realizado en 1892 en París.
La animación ha evolucionado desde los primeros dispositivos ópticos a las producciones digitales actuales, transformando la forma de contar historias y cautivando al público. En esta línea, Argentina se destacó con la obra de Quirino Cristiani, quien el 9 de noviembre de 1917 presentó «El apóstol», considerada la primera película de animación a gran escala en la historia. Cristiani, italiano de origen, desarrolló una técnica cinematográfica basada en figuras articuladas de cartón, dando vida a personajes en un satírico relato sobre el entonces presidente Hipólito Yrigoyen.
A pesar de la importancia de «El apóstol», no se conservan copias de esta obra, lo que la convierte en una de las pérdidas lamentables de nuestro patrimonio cinematográfico. Sin embargo, el legado de Cristiani perdura, marcando el inicio de una tradición animada en el país. En 1931, exploró el sonoro con su siguiente película, «Peludópolis», vuelve a abordar temas políticos.
A lo largo del siglo XX, diversos creadores argentinos dieron vida a personajes emblemáticos, desde las historias de Patoruzú de Dante Quinterno hasta los inolvidables personajes de Manuel García Ferré, como Hijitus y Anteojito. Estas obras no solo reflejan la identidad argentina, sino que también han formado parte del imaginario colectivo de varias generaciones.
Con el avance de la tecnología, la animación ha continuado evolucionando, incorporando sonido, cine en color y nuevos procedimientos de producción, convirtiéndose en un medio versátil para la narración de relatos cautivadores. El Día Mundial de la Animación se presenta como una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido y las infinitas posibilidades que aún quedan por explorar en este emocionante arte.






















