El 39.º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades, celebrado en Córdoba, dejó importantes reflexiones sobre el papel de los movimientos feministas en la formulación de políticas públicas en el sector audiovisual. Investigadores y activistas coincidieron en la relevancia de generar espacios de trabajo colectivo que trascienden la individualidad de las luchas.
Durante tres días, miles de mujeres y diversas voces se unieron para debatir y compartir experiencias, evidenciando que el temor no tiene por qué ser el único horizonte posible. La organización colectiva se convirtió en un motor de cambio, promoviendo nuevas formas de habitar el espacio público y asegurando un compromiso con la seguridad y el bienestar común.
La investigadora doctoral de la Universidad de Barcelona, Georgina de la Rosa, destacó cómo su estancia en el Observatorio de Comunicación, Estudios de Género y Movimientos Feministas de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP permitió conectar su investigación con experiencias locales de organización. Según de la Rosa, el conocimiento debe circular entre las aulas y las comunidades para generar un impacto real.
El encuentro también subrayó la importancia de escuchar las voces de quienes sostienen estas luchas, mostrando que detrás de cada demanda hay un proceso de años de organización y resistencia. La caracterización de Argentina como un espacio de resistencia se enriquece al considerar las intersecciones con realidades en España y México, donde también se debatió sobre quiénes cuentan las historias en el ámbito audiovisual.
Asimismo, se evidenció que la memoria y la organización colectiva son fundamentales para transformar la indignación en acción. Los participantes reafirmaron la necesidad de ocupar el espacio público y hacer oír su voz, desafiando las normas que históricamente han relegado a las mujeres y diversidades. Marchar es visto como un acto de afirmación y resistencia frente a las políticas que perpetúan la injusticia.



















