Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) se encuentra estudiando un sistema estelar denominado IRAS 18293−0941, ubicado a aproximadamente 12.000 años luz de nuestro planeta. Este sistema, que incluye un agujero negro y una estrella en interacción, podría ser el primer microblázar identificado con un chorro dirigido hacia la Tierra, lo que le conferiría características especiales.
El investigador Leandro Abaroa explicó que los microblázares son objetos compuestos por un agujero negro que atrae materia de una estrella. Esta materia se expulsa en forma de chorros que se dispersan a grandes distancias. En el caso de IRAS 18293−0941, uno de estos chorros parece estar orientado directamente hacia nuestro planeta, lo que constituye un fenómeno poco habitual en estos sistemas.
La investigación, que se ha desarrollado a lo largo de varios años, ha combinado observaciones realizadas con telescopios tanto terrestres como espaciales. El equipo, compuesto por científicos internacionales, ha trabajado en la elaboración de un modelo teórico que busca explicar las características observadas del sistema. Abaroa destacó que, tras más de dos años de estudio, se han encontrado indicios que podrían confirmar la existencia del microblázar, aunque la investigación sigue en curso.
La configuración particular de IRAS 18293−0941, con uno de sus chorros apuntando hacia la Tierra, es una rareza. Abaroa señaló que, aunque se han propuesto teorías sobre estos sistemas desde hace tres décadas, este sería el primer caso que podría confirmar dicha existencia. Este avance ha sido posible gracias a la evolución tecnológica en astronomía, que ha permitido reunir información crucial para el análisis.
La investigación también remarca el papel de la UNLP en la ciencia y la tecnología a nivel internacional. Abaroa recordó que la Argentina ha estado a la vanguardia en el estudio de microblázares, con descubrimientos iniciales realizados por el argentino Félix Mirabel en los años 90. A través de esta línea de investigación, la UNLP contribuye al desarrollo del conocimiento científico que puede beneficiar a la comunidad en su conjunto.






















