Luis Caputo, actual ministro de Economía, cuestionó al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, a través de un retuit que enfatizaba un mensaje de su asesor Felipe Núñez. En respuesta a las recientes declaraciones del líder religioso sobre la situación social del país, Caputo sugirió que se debería «menos política y más predicar la palabra de Dios».
Este enfrentamiento se da en un contexto marcado por la creciente preocupación social expresada por García Cuerva, quien, en una misa en Luján, instó a sanar las «heridas de la descalificación y la intolerancia» que aquejan al país. El arzobispo hizo un llamado a la unidad y a apoyar a los sectores más vulnerables, especialmente aquellos que padecen la falta de empleo y los problemas provocados por la droga.
Por otro lado, Caputo ha descartado la posibilidad de una recesión, argumentando que el crecimiento actual es simplemente inferior al de años anteriores y responsabilizando a factores internacionales y políticos por esta desaceleración. Sin embargo, la situación económica sigue generando interrogantes sobre su impacto en las comunidades más desfavorecidas.
Mientras el Gobierno nacional busca proyectar optimismo en foros internacionales, como la reciente Argentina Week, el riesgo país ha ido en aumento y los indicadores económicos han sido poco alentadores. En este panorama, las preguntas sobre la coherencia entre la política gubernamental y la realidad social cobran fuerza.
Los mensajes de García Cuerva, al invitar a la integración y al diálogo, contrastan con las respuestas del contexto político actual, planteando un desafío para las autoridades que deberán abordar no solo la economía, sino también las necesidades sociales que permanecen en un trasfondo de polarización.




















