El Día de la Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que se conmemora en varios países, enfatiza la necesidad de garantizar derechos fundamentales en el contexto argentino. La Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) es un hito logrado gracias al esfuerzo histórico del movimiento transfeminista, que ha utilizado el pañuelo verde como símbolo de su lucha.
En Argentina, la ley permite el acceso a un aborto seguro y gratuito hasta la semana trece de gestación, marcando un avance significativo en los derechos reproductivos. A pesar de estos logros, la actual situación política y presupuestaria plantea desafíos críticos para el acceso a la educación sexual integral (ESI) y servicios de salud sexual, que son considerados derechos humanos fundamentales.
La ESI, que cumple dos décadas de vigencia, está en riesgo debido a recortes presupuestarios. La administración actual ha eliminado partidas destinadas a su financiamiento, lo que afecta directamente a la implementación del programa en todas las provincias. Esto limita el acceso a información esencial sobre salud sexual y reproductiva, especialmente para la niñez y la adolescencia.
Además, han surgido críticas respecto a la eliminación de recursos educativos en plataformas de formación docente, promoviendo un escenario en el que la educación sexual integral podría ser restringida. Los debates en torno a esta temática incluyen preocupaciones sobre la posible desinformación y el retroceso en políticas públicas que protegen a las comunidades más vulnerables.
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito continúa impulsando su lema: «Educación sexual para decidir; anticonceptivos para no abortar; aborto legal para no morir», reafirmando la importancia de seguir luchando por derechos conquistados frente a nuevos desafíos. Las estadísticas recientes revelan que la inversión en salud sexual y reproductiva ha caído drásticamente, lo que podría aumentar el número de embarazos no deseados y complicaciones en salud materna.
En este contexto de movilización y visibilización, la comunidad educativa y social se une para asegurar que los derechos de todas las personas sean respetados y garantizados, sin distinción.



















