Redacción Ciudad Diagonal
La llegada del profesionalismo al fútbol femenino argentino marcó una nueva etapa en la trayectoria de las jugadoras, aunque también expuso las tensiones inherentes a este campo que sigue en construcción. Desde la firma de los primeros contratos en 2019, las futbolistas enfrentan desafíos que van más allá de recibir un salario por jugar. Estudios, otros empleos, exigencias sobre sus cuerpos y disputas por derechos son ahora parte de su cotidianidad.
Lorena Arambuena, Dra. en Ciencias Sociales por la Facultad de Ciencias Humanas y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, investiga qué significa convertirse en futbolista profesional en un ámbito históricamente dominado por hombres. Su estudio, enfocado en los clubes Gimnasia y Esgrima La Plata y Estudiantes de La Plata, analiza cómo el ingreso al profesionalismo afecta las trayectorias y condiciones laborales de las deportistas, así como sus experiencias y expectativas.
Según Arambuena, la profesionalización del fútbol femenino está intrínsecamente ligada a las luchas feministas contemporáneas, y el reconocimiento de la actividad como trabajo no es un hecho inmediato para las jugadoras. La relación entre fútbol y feminismouse refleja en la creciente necesidad de visibilización y derechos, fortalecida por una fuerte tradición sindical en el país.
Otro aspecto fundamental que se destaca en la investigación es el impacto de las redes sociales, donde las futbolistas configuran su imagen pública, conectan con patrocinadores y gestionan su carrera en un entorno laboral en expansión. Esto también introduce nuevas exigencias y formas de trabajo sobre sí mismas, moldeando su identidad como atletas y profesionales.
Como resultado de estas transformaciones, muchas jugadoras continúan ligando el deporte con estudios y otras actividades laborales, lo que muestra que la dedicación exclusiva aún se considera un horizonte más que una realidad eficaz. Sin embargo, la articulación de las demandas futbolísticas con el feminismo ha sido crucial para la ampliación de sus derechos.
Este fenómeno, aunque en crecimiento, presenta una diversidad de identidades entre las futbolistas, algunas de las cuales desafiando el orden establecido prefieren no identificarse como feministas, revelando la complejidad del movimiento en el contexto deportivo argentino.
Fuente: UNLP – Noticias Institucionales.





















