Redacción Ciudad Diagonal
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Andrea Morón compartió la historia de su hija, Camila, y destacó la urgencia de abordar la salud mental desde el conocimiento y la apertura. Recordó cómo, a pesar de las señales de alarma, fueron ignoradas en su entorno, lo que llevó a una tragedia en 2023.
Andrea enfatizó que muchos jóvenes, como su hija, sienten que son una carga para sus familias. Camila, quien tuvo su primer intento de suicidio a los 16 años, enfrentó un difícil camino que empezó con el desprecio de sus problemas como parte de la adolescencia. La falta de soporte profesional y un diagnóstico adecuado contribuyó a su sufrimiento.
La madre también abordó la necesidad de políticas públicas efectivas en salud mental que incluyan asistencia inmediata y especializada. Según datos del Sistema Nacional de Información Criminal, los adolescentes y jóvenes representan el grupo más vulnerable frente a esta problemática.
La experiencia de Andrea destaca la importancia de buscar ayuda al primer indicio de problemas. «Cuando los hijos dan señales, hay que hablar y acudir a un terapeuta. La depresión es tratable», subrayó. Su mensaje es claro: la prevención y la atención temprana pueden marcar la diferencia en la vida de muchos jóvenes.
Además, Andrea mantiene viva la memoria de Camila a través de su nieto, Juan Ignacio, y con cada acción que realiza para ayudar a otras familias en situaciones similares. Esta jornada recuerda a quienes han perdido la vida y busca fomentar la apertura para ofrecer apoyo a quienes atraviesan crisis.
Fuente: C5N – Noticias.



















