Redacción Ciudad Diagonal
Carlos Timoteo Griguol, uno de los entrenadores más emblemáticos del fútbol argentino, nació el 4 de septiembre de 1936 en Las Palmas, Córdoba. A lo largo de su carrera, Griguol se destacó no solo por su capacidad para ganar títulos, sino por construir una identidad futbolística que trasciende el deporte mismo.
Su paso por Rosario Central marcó un hito, logrando el campeonato Nacional en 1973 y nuevamente en 1980. Allí, dejó una huella imborrable, caracterizada por un enfoque en el trabajo en equipo y la formación de jóvenes talentos.
En Ferro Carril Oeste, también brilló al consagrarse campeón en los Nacionales de 1982 y 1984. Su estilo se basó en la solidez y la disciplina táctica, elementos que definieron su trayectoria y que fueron fundamentales para la identidad de los equipos que dirigió.
Durante los años ’90, su capacidad para formar equipos competitivos se reflejó en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde generó un plantel que se convirtió en protagonista en varias competiciones. Aunque tuvo un paso por River Plate, su impacto más significativo se sintió en otros clubes, especialmente en su capacidad para inspirar a futbolistas.
Griguol es recordado hoy no solo por sus logros, sino por una filosofía que priorizaba al colectivo por encima de las individualidades, dejando un legado que continúa latente en el fútbol argentino. Su figura representa una forma de entender el deporte que seguirá resonando en el tiempo.
Fuente: AFA – Noticias.

















