Redacción Ciudad Diagonal
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) enfrenta un conflicto por despidos y recortes presupuestarios que han encendido la preocupación entre sus trabajadores. El vocero presidencial, Adrián Ravier, anunció que la CNEA redujo su personal en un 57,83 %, pasando de 645 a 272 cargos. En defensa de esta medida, Ravier argumentó que es necesaria para lograr el equilibrio fiscal y la estabilización económica del país.
Sin embargo, Carolina Komar, delegada de la CNEA, criticó la decisión del Gobierno y destacó el impacto negativo que han tenido los recientes despidos. «La situación es muy difícil; la semana pasada hubo sesenta desvinculaciones y esto ha generado un clima de conflicto en el organismo», comentó en una entrevista con Radio Universidad FM 107.5.
Komar explicó que muchos de los despedidos ocupaban puestos vitales dentro de la CNEA y que sus contratos eran justificados debido a la falta de incorporación de nuevos empleados en años anteriores. “No eran trabajadores ineficientes, sino personal altamente calificado”, subrayó, aludiendo a la diversidad de perfiles afectados, que incluían doctores y técnicos.
La delegada también expresó su preocupación por el futuro de la política nuclear argentina, especialmente tras la firma de un convenio entre el Estado nacional y la empresa Meitner para el desarrollo del reactor ACR-300. Aseguró que esta empresa, con capitales estadounidenses, podría poner en riesgo los desarrollos tecnológicos del país y arreció su crítica a los discursos gubernamentales que minimizan el trabajo de los empleados de la CNEA.
Mientras se intensifican las protestas, trabajadores nucleares, convocados por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Asociación de Profesionales de la CNEA, se manifestaron frente al Centro Atómico Constituyentes exigiendo la reincorporación de los despedidos y rechazando las políticas de ajuste en el organismo.
Fuente: Medios UNLP – Noticias.






















